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Los primeros días también se enseña: mi plan de acogida para empezar el curso

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Ruth G.·
Los primeros días también se enseña: mi plan de acogida para empezar el curso

FOTO: Unsplash by Ruslan Horovyi

Hay algo que cada septiembre vuelvo a confirmar: los primeros días de clase importan mucho más de lo que parece. Por eso, el inicio de curso no lo dejo a la improvisación. Lo planifico y lo hago poniendo el foco en construir las condiciones que harán posible todo lo que vendrá después, porque la acogida también es aprendizaje.

Acoger es mucho más que dar la bienvenida

Mi plan de acogida comienza desde la entrada al aula. En la planificación de estos primeros días aparecen momentos de recepción, música, juegos de presentación y conocimiento, conversaciones, lecturas y espacios para compartir quiénes somos. También utilizo elementos muy sencillos, como la proyección de un mapa, para contar algo sobre mí y para que el alumnado pueda situarse y presentarse desde sus propios lugares de procedencia.

Son pequeños gestos, pero tienen una función importante: hacer visible a cada persona dentro del grupo.

Porque no todo el alumnado llega el primer día con las mismas sensaciones. Para algunos, volver al colegio supone reencontrarse con sus amigos; para otros, enfrentarse a un nuevo curso, un nuevo grupo, un cambio de tutor/a o incluso a cierta inseguridad.

Por eso me gusta que la primera semana contenga espacios para hablar, jugar, escuchar y conocernos.

La investigación educativa lleva tiempo señalando la importancia de estas relaciones. La APA (American Psychological Association) define la conexión escolar como la percepción que tiene el alumnado de que las personas adultas y sus compañeros se preocupan tanto por su aprendizaje como por ellos mismos. Además, relaciona esta conexión con mejores resultados académicos, mayor asistencia y una mayor implicación escolar.

Sentirse bien en la escuela no es algo accesorio al aprendizaje. Es una de sus condiciones.

Pertenecer: pasar de ser una clase a ser un grupo

Una de las actividades que más me gusta de estos primeros días es construir con el alumnado nuestro propio retrato como grupo.

En mi planificación aparece el debate «Así somos en 3.º A», a partir del cual elaboramos un panel con las cualidades, comportamientos y actitudes que queremos que nos identifiquen. No se trata simplemente de elaborar unas normas que yo, como maestra, entrego ya redactadas. Queremos pensar juntos qué clase queremos ser y qué características nos pueden ayudar a convertirnos en un equipo. Después, esas ideas pasan a formar parte del espacio físico del aula mediante un display en el corcho de clase que servirá como recordatorio constante a lo largo del curso.

Pertenecer significa sentir que tengo un lugar y que mi presencia importa.

Cuando construimos una identidad compartida, dejamos de ser simplemente un conjunto de niños y niñas sentados en el mismo espacio y empezamos a construir algo diferente: una comunidad de aprendizaje.

A este respecto, los juegos de conocimiento y de presentación de Paco Cascón, así como el programa "Relacionarnos bien" de Manuel Segura, me han acompañado por años. Estas dinámicas no son un paréntesis dentro de la programación. Son oportunidades para establecer las primeras conexiones y descubrir aspectos de nuestros compañeros que quizá desconocíamos.

Y esto tiene una base pedagógica importante. La investigación sobre pertenencia escolar ha encontrado una relación entre sentirse aceptado, incluido y valorado en la escuela y una mayor implicación académica y conductual.

Por eso, cuando durante esos primeros días dedicamos tiempo a conocernos, no estamos perdiendo tiempo de aprendizaje: estamos creando las condiciones para aprender juntos.

Seguridad también significa saber qué va a pasar

Hay otro elemento que considero fundamental y que quizá pasa más desapercibido: la organización.

Los primeros días pueden resultar caóticos. Hay materiales que colocar (este curso, he de decir que lo tengo todo listo), nombres que aprender, espacios que descubrir, rutinas que establecer… Precisamente por eso creo que ofrecer una estructura clara ayuda al alumnado a sentirse más seguro.

En mi planificación aparecen momentos específicos para organizar el material, etiquetar, distribuir espacios y conocer dónde estará cada cosa. Puede parecer algo puramente práctico. Pero no lo es.

Cuando un niño sabe dónde guardar su material, cómo comenzar una tarea, qué ocurre después del recreo o dónde encontrar aquello que necesita, disminuye la incertidumbre y aumenta su autonomía.

La organización del aula tampoco es independiente de las relaciones. Un estudio sobre la organización social del aula señala que la forma en que organizamos las actividades y las interacciones condiciona las posibilidades de ayuda entre iguales y la influencia educativa del docente. Por eso me gusta pensar en la organización como una forma de cuidar.

Y sí, también empezamos a aprender

Otra decisión importante de mi primera semana es no separar artificialmente la acogida del aprendizaje académico. De hecho, el alumnado que no ha experimentado anteriormente un plan de acogida, se sentirá extraño e incluso, puede que incómodo. Recuerdo el curso pasado algunos alumnos que el primer día, antes del recreo reclamaban "la ficha", "dónde está la ficha", preocupados por si no íbamos a aprender nada.

Por eso, se requiere equilibrio. En estos primeros días, también leemos, repasamos y escribimos. Trabajamos individualmente, por parejas y en gran grupo.

Pero lo hacemos dentro de una estructura mucho más amable y progresiva, que nos permite recuperar rutinas sin olvidar que todavía estamos construyendo el grupo. En la planificación aparecen, por ejemplo, lecturas como «La mochila de Víctor», actividades relacionadas con el valor del orden o la actividad estrella: "La cápsula del tiempo", una actividad que consiste en escribir una carta a nuestro «yo» del futuro que retomaremos los últimos días de curso. Comenzamos así a mirar hacia delante, plantearnos expectativas y ser conscientes de que estamos iniciando una nueva etapa.

Tres palabras que intento tener presentes cada septiembre

Si tuviera que resumir mi manera de plantear la primera semana en tres palabras, serían estas:

Seguridad.
Que sepan dónde están, qué esperamos de ellos y qué pueden esperar de nosotros.

Pertenencia.
Que cada alumno encuentre su lugar, sea reconocido y empiece a sentirse parte de algo común.

Organización.
Que el aula tenga unas rutinas, unos espacios y unas referencias que permitan avanzar progresivamente hacia la autonomía.

Y las tres están profundamente relacionadas.

Un aula organizada puede ofrecer seguridad.
Un aula segura facilita la participación.
La participación permite establecer vínculos.
Y esos vínculos ayudan a construir pertenencia.

Por eso creo que merece la pena detenernos a diseñar qué queremos que ocurra durante esos primeros días. No para conseguir una semana perfecta, sino para lanzar un mensaje desde el primer momento:

«Aquí estáis seguros. Aquí tenéis un lugar. Y vamos a aprender juntos».

Quizá ese sea uno de los aprendizajes más importantes con los que podemos comenzar un nuevo curso.

¿Te gustaría conocer cómo he organizado el Plan de Acogida de este curso?

Te dejo una captura de la planificación de los dos primeros días con mi alumnado de 3.º de Primaria. Puedes descargar el PDF completo desde la zona de RECURSOS.

Y si alguna de las actividades ha despertado tu curiosidad o quieres conocer cómo las llevamos a cabo en el aula, no dudes en dejarme un comentario. Estaré encantada de compartir contigo todos los detalles y, por qué no, seguir enriqueciendo esta propuesta entre docentes.

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